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Tiempo de Adviento 2020

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advientoTiempo de Adviento: con una estrella, la noche de nuestro año podrá cambiar...Será Noche Nueva. Será Noche Esperada. Será Noche Buena.

Cuando miramos hacia atrás, en este año tan difícil, se nos quedan cortas casi todas las palabras. Desgaste. Incertidumbre. Desaliento. Tantas faltas y carencias, fragilidades y ausencias. Porque no esperábamos lo que nos pasó...
Cuánta noche contenida en este año…

Sin embargo…

“Tengan ánimo y levanten sus miradas” (Lc 22,18)

Estamos agradecidos porque asumimos lo inesperado, porque abrazamos lo distinto, por aquello que no preveíamos, y nos alcanzó, y conmovió… Porque asumimos en comunidad el desafío de cuidarnos y animarnos.

Siempre estuvimos…

“alegres en la esperanza, pacientes en las dificultades, perseverantes en oración” (Rom. 12, 12)

…porque entre tantos desafíos, pudimos mirar muy hondo y profundo en nuestras vidas, y valorar lo esencial. Para lo que viene… será preciso también mirar hacia arriba…, como hicieron los pastores al cuidado de sus rebaños aquella noche…

“Ánimo, no tengan miedo…” (Lc. 2, 8-14)

En nuestra comunidad cristiana tenemos un nombre para esa encrucijada de sensaciones, carencias, certezas y desafíos…. Lo llamamos Esperanza. Porque “los que esperan” son los testigos indispensables en tiempos difíciles. Somos nosotros si elegimos creer.

Ana y Joaquín son los que esperan. María también, la que contempla su embarazo con José a su lado. Porque ellos “esperaron contra toda esperanza”, y creían en una promesa que los contenía y desbordaba a la vez…

“El pueblo que caminaba en la noche ha visto una gran luz; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados. Tú los has bendecido y multiplicado, los has colmado de alegría, por eso están de fiesta y celebran”. (Is. 9, 1-2)

Jesús es nuestra esperanza firme en tiempos de crisis. Él también espera de nosotros que le preparemos un espacio en medio de nuestras fragilidades e incertezas. Un lugar donde nacer. Para mirarnos desde allí con la fragilidad de un niño que todo lo espera.

“Porque un niño nos ha nacido…”. (Is. 9, 5)

Por eso, en este diciembre, nos animamos más que nunca a descubrir y expresar nuestras necesidades, deseos, anhelos… Siempre mirando hacia el cielo…. Esperando lo inesperado. Porque la luz de una estrella inquieta alcanza nuestros ojos dilatados por la noche de este año, nos dice que no estamos solos y nos acompaña para ponernos en marcha en el corazón de la noche.

Así, con una estrella, la noche de nuestro año podrá cambiar...

Será Noche Nueva. Será Noche Esperada.

Será Noche Buena.

 

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