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Ideario

El Instituto de las Hijas de Santa Ana fundado por Rosa Gattorno permanece en el tiempo, como la extensión de la Familia de Santa Ana, Madre de la Inmaculada. Aquellos que el Padre llama a formar parte de la Familia de Santa Ana, descubren en el corazón con claridad aquella identidad ideal que hace de ellos en la Iglesia:

  • Un signo de alianza, espera y don;
  • Fieles seguidores de Cristo Jesús en el misterio de su pobreza, como María, Sierva del Señor;
  • Colaboradores apasionados en y con la Iglesia en la obra salvífica de Cristo, en pobreza de corazón y donación materna a los hermanos;
  • Testigos de un estilo típicamente familiar cuyo modelo inspirador es la comunión trinitaria entre el Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El amor a Dios y a los hermanos impulsa a una entrega desinteresada, reflejo del amor misericordioso de Dios y de la misión materna de la Santa Madre.

En el Carisma de las Hijas de Santa Ana se profundizan estos valores peculiares:

Humildad

En la identificación con Cristo, el pobre por excelencia, viven su relación filial con el Padre en un espíritu de pobre que los hace disponibles a Su Voluntad, en la aceptación y gratitud de lo que se ha recibido como don, en la entrega de sí mismos y en el servicio humilde hacia los más pobres e indefensos.

Sencillez

Reflejo de la simplicidad y de la armonía de Dios lleva a huir de toda ficción,abriéndose a la Verdad que se complace en revelarse a los pequeños.

Prudencia

Hermana de la sencillez para adquirir la verdadera sabiduría. Centrada en la Persona de Cristo, es criterio seguro para discernir y "evitar ser llevados a la deriva" (Mt. 6,22).

Mansedumbre

Irradiación espontánea de la humildad. Jesús la eligió para anunciar el Reino: "Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán La Tierra en herencia".

Sólo la bondad desinteresada contribuirá a la construcción de un mundo nuevo, libre de egoísmo y de orgullo.

 

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